Identidad y Pertenencia Latinoamericana en un Londres gentrificado

Por Daniel Davison-Vecchione y Lorena Piedrahita-Lopez

Los latinoamericanos son la comunidad étnica de más rápido crecimiento en Londres. El Español es ahora el segundo idioma más hablado en varios distritos, como Southwark, Lambeth y Wandsworth. Según Mcilwaine y Bunge (2016), la comunidad latinoamericana es la octava población más grande no nacida en el Reino Unido en Londres (p. 8), mayor que las comunidades Somalí y Rumana, pero no mucho menor que las comunidades Bengalí, Pakistaní o Nigeriana. Estiman que, en 2013, había unos 145.000 latinoamericanos en Londres, con poco menos de 250.000 en todo el Reino Unido (p. 14).

Figuras 1 y 2. Carnaval del Pueblo 2023 en Burgess Park, al sur de Londres, un festival latinoamericano que se celebra desde 1998 (Créditos de las fotografías: Lorena)

A pesar de ello, la diáspora latinoamericana en el Reino Unido sigue siendo curiosamente invisible. Hay muy pocos estudios académicos sobre ellos, e incluso en Londres, los Latinoamericanos rara vez son reconocidos como un grupo étnico minoritario importante del mismo modo que los grupos de la diáspora de tamaño similar. Parte de esta invisibilidad puede deberse a la falta de una casilla de verificación para ‘Latinoamericano’ en el censo del Reino Unido, en la mayoría de los formularios de solicitud de empleo y en muchos otros formularios estándar con una sección de etnicidad.

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Figura 3. Un grupo de estudiantes Latinoamericanos de distintos países bailando una cumbia tradicional Colombiana en la Asamblea de Ciudadanos de Londres (Foto: Lorena).

La diáspora latinoamericana es muy diversa desde el punto de vista nacional y étnico. También varían enormemente sus experiencias migratorias: algunos emigraron de niños, otros de adultos y otros nacieron en el Reino Unido. Entre los que emigraron, algunos llegaron directamente al Reino Unido, mientras que otros habían emigrado antes a otro país. Además, las zonas de Londres donde se concentra la comunidad latinoamericana han cambiado drásticamente en los últimos años debido a la gentrificación.

Figura 4. El equipo colombiano en el estadio West Ham de Londres durante el partido de fútbol Colombia-España (Foto: Lorena)

En este contexto, se plantea la pregunta de cómo los miembros de la diáspora latinoamericana en Londres abordan las preguntas de identidad – es decir, cómo se ven a sí mismos desde el punto de vista nacional, étnico o cultural – y qué factores influyen en ello. Desgraciadamente, el tema está poco estudiado, de acuerdo con la invisibilidad general de la comunidad. Por esta razón, hemos hablado con miembros de la diáspora latinoamericana que viven en Londres sobre sus experiencias y cómo éstas han conformado su sentido de identidad y pertenencia.

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Figura 5. El Rancho De Lalo, un restaurante Colombiano en Brixton, al sur de Londres (Foto: Lorena)

Entre los que emigraron al Reino Unido, una experiencia compartida fue dejar de tener una comunidad y, por tanto, tener que encontrar nuevos vínculos sociales y redes de apoyo en la ciudad. Como expresó Xiomara, en sus treinta y tantos y que llegó de México a los 23 años: “Conocía a mucha gente [en México], y en el Reino Unido conocía a una persona. Conocía a mi amiga y a la gente por la que trabajaba, así que era una vida bastante aislada”. Paloma, que llegó a Londres desde México hace aproximadamente un año, sufría depresión estacional en invierno. A pesar de haber vivido sola en Ciudad de México durante diez años, recuerda que la ausencia de mi “familia era algo que me parecía más difícil de lo que [esperaba], sin duda, no tener tu sistema de apoyo cerca, especialmente cuando lo estás pasando mal, mentalmente hablando”.

Figura 6. La Chatica en Elephant and Castle, al sur de Londres, que funciona como cafetería física y tienda en línea para comprar productos latinoamericanos (Fotos: Lorena)

También eran comunes los problemas con la precariedad de la situación de inmigración, la vivienda y la discriminación. Lucía, que llegó a Londres a los 23 años procedente de un pequeño pueblo de México con un visado de estudiante, no podía abrir una cuenta bancaria. Se mudó siete veces en tres meses. Su experiencia en el mercado inmobiliario londinense incluye una habitación con un propietario residente que había escondido dispositivos de grabación en la casa; compartir una habitación con personas que consumían drogas en exceso, lo que la hizo sentirse muy insegura; y un incidente en el que un propietario residente le dijo que viniera día siguiente con el pago avanzado, sólo para que ella llegara en taxi con todas sus pertenencias y descubriera que le había dado la habitación a otra persona y quería “darle una lección” porque no había dicho que sí a la habitación de inmediato. Como la Agencia de Fronteras del Reino Unido tenía su pasaporte, no pudo volar de vuelta a México: “Fue uno de los momentos más horribles de mi vida, pensé que iba a dormir debajo de un puente o algo así”.

Figuras 7, 8 y 9. Diferentes puestos del mercado de «La Chonga» en Hackney, al este de Londres, como espacio para los negocios de Latina/x (Fotos: Lorena).

Londres funciona como un centro cultural importante para los recién llegados. Como identifica Turcatti (2023), aquí “[los latinoamericanos] dirigen negocios, obras de caridad, organizan festivales y celebran misas en Español y Portugués” (p. 11). Sigue siendo significativo para los latinoamericanos nacidos en la ciudad o que han vivido en ella durante un periodo prolongado. Claudia, de unos cuarenta años, que pasó de Londres a Colombia antes de emigrar “completamente” a los 11 años, y Luis, de 29 años, que llegó de Ecuador a los 2 años, han pasado la mayor parte de sus vidas en Londres. Ambos notan un sentimiento de pertenencia a la ciudad debido a su diversidad, en contraposición a la “otredad” que experimentan en distintas partes de Inglaterra. Incluso cuando visita ciertos barrios de Londres, Claudia observa que se siente “un poco rara, como si [no] perteneciera”; cuando abandona Londres por completo, casi se siente “como una extraterrestre allí”. Luis experimenta una sensación similar de desconexión al salir de Londres, en lo que parece un mundo diferente: “Me miran con otros ojos y con otros lentes, y me siento un poco incómodo”.

Figura 10. Cartel publicitario de la producción teatral “My Uncle Is Not Pablo Escobar” en la Brixton House, sur de Londres, que sigue el tema de lo que significa ser Latinx y Londinense (Créditos de la foto: Lorena).

Las zonas de Londres consideradas como focos principales para los latinoamericanos son Elephant and Castle, Brixton y Seven Sisters. Melissa, nacida en Londres de padres Colombianos, las describe como una “especie de epicentro”, como espacios que le permitieron navegar por sus raíces ;atinoamericanas. Muchos entrevistados sentían una fuerte conexión con Elephant and Castle, donde la gente podía oír español, comprar productos Latinoamericanos y seguir abrazando su cultura a pesar de no vivir ya en su país de origen o en el de sus padres.

Figura 11. Morena, un restaurante Latinoamericano cerca de la estación Victoria, en el centro de Londres (Foto: Lorena)

Sin embargo, estos centros culturales han sido objeto de gentrificación en los últimos años, una cuestión que casi todos los entrevistados comentaron. En este sentido, el derribo del centro comercial Elephant and Castle a principios de 2021 se cierne sobre ellos. Lucía señala que, con este proceso, se ha producido un cambio de reputación. Antes, zonas como Elephant and Castle y Brixton se consideraban peligrosas, pero ahora se caracterizan por “bonitos cafés” y pisos caros. Con toda la regeneración, Luis afirma que es difícil “seguir fomentando la comunidad allí”, al tiempo que señala un fuerte aspecto de identidad de clase junto a la identidad étnica en el proceso de gentrificación. Claudia argumenta que la gentrificación ha sido un golpe para la comunidad latinoamericana, ya que el centro comercial Elephant and Castle fue el “punto de referencia donde los latinoamericanos dejaron su huella por primera vez en Londres”, lleno de tiendas y restaurantes latinoamericanos. Melissa observa una paradoja en este proceso: la gentrificación está expulsando a los latinoamericanos de sus centros culturales y, al mismo tiempo, intenta atraer a un “público más blanco” que consume cultura latinoamericana. Karlina, que llegó de la República Dominicana en 2006, reconoce la gentrificación, pero lo ve de forma más positiva. Señalando el nuevo Elephant Park, argumenta que, aunque ha habido un cambio, han mantenido la misma esencia, precisamente el valor de la multiculturalidad.

Figura 12. Centro comercial Elephant and Castle, sur de Londres, antes de su demolición (Crédito de la foto: BBC News 2018).

Muchos entrevistados consideran que la lengua desempeña un papel importante en su sentido de la identidad y la pertenencia. Como señala Luis, la lengua puede ser una especie de “atadura” o “pasaporte cultural”: “Cuando no tienes tanta confianza en ella, creo que creas una barrera entre tú y la cultura y el patrimonio, y eso puede ser bastante difícil”. Karlina señala que, después de no dar mucha importancia a conocer a “otros latinos”, como escritora se dio cuenta de que “no escribía ni leía mucho en español”. Esto la llevó a asistir a los talleres de lectura y escritura en Español de Battersea, una experiencia que le dio la motivación para autopublicar un libro en Español. Como ella misma cuenta, “dar ese paso fue lo que me hizo conocer más e incluso amar más mis raíces latinoamericanas y mi comunidad dentro del Reino Unido. Porque me acerqué a la comunidad con una obra de arte, ya sabes, y le dije ‘he escrito esto y ¿quieres leerlo?” Lucía recuerda cómo la inmensa presión de tener un “acento británico perfecto” para trabajar en la industria de la interpretación la llevó a evitar activamente hablar Español y encontrar gente con experiencias culturales similares: “Quería reinventarme en esta ‘persona Inglesa’ que nunca fue Mexicana, que no tenía nada que ver con Latinoamérica, porque pensaba que era la única forma en que podría alcanzar mi sueño, según lo que me decían”. No fue hasta que encontró una comunidad de artistas latinoamericanos en Londres, a través de una “noche de scratch” organizada por Untold Collectiv, una plataforma para artistas de entornos infrarrepresentados, que empezó a romper con esta mentalidad. Lucía observó cómo el nivel de apoyo que recibió desafiaba la visión estereotipada que muchos Mexicanos tienen de su propia cultura como hiperindividualista, en la que la gente “sólo intenta cuidar de sí misma y destruir a cualquiera que se interponga en su camino para llegar a donde quiere”.

Figura 13. “How British Are You?”, una obra de Víctor Ríos que explora lo que significa ser Británico, Latino, Boliviano y Londinense (Crédito de la foto: Víctor Ríos).

Como esto sugiere, los latinoamericanos suelen tener una relación complicada con la britanidad. Xiomara habló de ello cuando se le preguntó a dónde sentía que pertenecía. Se describió a sí misma como “forzosamente [perteneciente], no suavemente” a Londres debido a un sentido segmentado de la identidad en el que pequeñas partes pertenecían a diferentes espacios, pero no completamente. Claudia comparte un sentimiento similar, pero por razones diferentes. Como se mudó cuando era adolescente, fue efectivamente “una migración forzada”, lo que le hizo distanciarse de una identidad Británica o incluso Británica-Colombiana. Otros sienten una fuerte identidad Londinense más que una identidad Británica más amplia. Por ejemplo, Luis prefiere describirse a sí mismo como un “Londinense latinoamericano”. En algunas circunstancias, surgió una fuerte identidad Británico-Latino. Karlina expresó que, después de vivir en el Reino Unido durante 17 años, se identificaba con la britanidad al mismo tiempo que mantenía una fuerte conexión con su herencia Dominicana. Melissa, nacida y criada en Londres, compartía un sentimiento similar: “Hay partes de [ella] que se sienten muy Británicas”, pero otras son muy Colombianas.

La raza en el contexto latinoamericano funciona de forma diferente que en el contexto Británico debido a la historia de colonialismo y mestizaje. Algunos entrevistados comentaron la complejidad de cruzar entre diferentes sistemas de racialización, donde son percibidos como “blancos” en un sistema pero no en otro. Los latinoamericanos pueden tener orígenes muy diversos. Como señala Lucía, al marcar casillas, “algunas personas marcarán blanco, otras marcarán indígena, otras marcarán afrocaribeño”. Karlina observa que, en la República Dominicana, ella es “blanca”, pero en el Reino Unido, “la gente me mira, no soy blanca. Lo sé: No soy blanca”. La experiencia de Xiomara fue similar: “Sé que la gente blanca no piensa que soy blanca, pero parezco blanca”. Paloma señala que no fue hasta que se mudó a Londres cuando cambió la conciencia de su identidad, especialmente en lo relativo a la raza. Se considera una Mexicana Blanca, pero en Londres no siempre la perciben como una «Latina Blanca». Esto la llevó a preguntarse con frecuencia si se consideraba “mestiza”. Otros entrevistados también se encontraron con complicaciones a la hora de conceptualizar la “raza mixta”. Aunque algunos reconocían su herencia mestiza, no se sentían “mestizos” por no ser ““mestizos” en el sentido en que [los británicos] perciben “mestizo””, como dice Lucía.

Esto conecta con otra cuestión recurrente: muchas de las categorías étnicas comunes utilizadas para identificar a los miembros de la diáspora latinoamericana tienen sus propias tensiones y exclusiones implícitas. Por ejemplo, como Dominicana, Karlina se considera Latina, pero a pesar de las suposiciones populares, esto no es sinónimo de “Sudamericana” o incluso “centroamericana” en su lugar, ella es “Latinoamericana/caribeña”. Del mismo modo, Luis señala las complicadas relaciones que muchos latinoamericanos tienen con la “hispanidad” e incluso con la “latinidad”: “’Hispano’ engloba a Europa – España, en particular – y excluye a un montón de etnias, culturas, nacionalidades latinoamericanas” y “la mayoría de la gente limita la Latinidad de todos modos. La gente empieza con estereotipos de mestizos mayoritarios, y más allá de eso, no hablamos de Haití, ya sabes, Brasil”.

Todo esto está relacionado con un tema que todos los entrevistados mencionaron: la casilla demográfica. La opción más seleccionada fue la categoría “Otros”, aunque esto fue recibido con frustración, ya que significaba una falta de reconocimiento de los latinoamericanos en el Reino Unido. Por ejemplo, Lucía expresa una sensación de síndrome del impostor, que surge al intentar seleccionar la casilla en la que más encaja. Lucía señala especialmente la frustración que surge en el contexto de la escuela de arte dramático: “Todo es cuestión de cajas; todo es cuestión de ponerte en una caja, y yo estaba como, no sé lo que soy”. Para Melissa, el censo es frustrante porque reconoce identidades más específicas, lo que crea una sensación de “ser ignorada porque si han hecho un esfuerzo por incluir ciertas etnias, todavía no hay una que incluya a los Latinos”. Luis señala una experiencia en la que había una categoría latinoamericana en una encuesta para el distrito Londinense de Southwark, lo que fue sorprendente, pero en general “te sientes invisible, lo que yo diría que es casi un cliché a estas alturas”. Claudia considera que puede ser difícil mantener estas conversaciones dentro de la comunidad, ya que algunos argumentan que “casi estamos haciendo un escándalo de nada” cuando se presiona para que se marque la casilla de latinoamericanos, ya que la categoría “Otros” se considera suficiente. Sin embargo, como señala Claudia, los datos demográficos precisos son importantes para cuestiones prácticas como decidir cuántos traductores hispanohablantes necesita la autoridad local.

En resumen, muchos latinoamericanos en Londres no están especialmente seguros de cuál es su lugar. Sin embargo, algunos encuentran la libertad en ello, abrazando diferentes facetas de la identidad y el ser. Paradójicamente, esta libertad suele estar ligada a un lugar concreto. En palabras de Luis, “entre compañeros nos hemos dado ese espacio para existir multidimensionalmente”. “Siempre hay un sentimiento de impermanencia, que es una ambigüedad que llena el alma como inmigrante”, expresa Karlina, “y supongo que para mí es más bien, ya sabes, de abrazar eso en lugar de frustrarme”.

Bibliografía

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● Mcilwaine, C. and Bunge, D. (2016). Towards visibility: the Latin American
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https://tfl.ams3.cdn.digitaloceanspaces.com/media/documents/Towards-Visibility-full-report_QqkSbgl.pdf.

● Turcatti,D. (2023). Identities in onward migration: young people of Colombian
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doi:https://doi.org/10.1080/14733285.2023.2217408.

● Londonist. (2021). In Pictures: The Demolition Of Elephant And Castle Shopping
Centre. [online] Available at: https://londonist.com/london/art-and-photography/in-
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2023].

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